Con Los Años Se Aprende A Despreciar La Huida Fácil Y Aceptar La Victoria.
No llegó la ignavia de los mortales a ser letálica culpa, pero se arrimó a ser borrón nigricante de su nívea candidez primeva. A la argentada estación sucedió el século ferrugíneo de la insania. Sabe el discreto que de los corderos se hacen los carneros y de los Porcos un puñado de Bravos. La ilación es innegable. Pero aún no lo he dicho todo. Oíd al sapientísimo mitólogo: los vagos de los astados han multiplicado las nequicias pues no hay fatuidad que no tenga sus protectores. Los mádidos colonos paralogizan la corrección, espontanean las fruges y todo los provoca a vómito. Les damos un viaje de cortesía antes de cavar la zanja.