No Fue Un Sueño: Quince Años Pateando, Escupiendo, Sudando, Bebiendo Y Muriendo Por La Causa

Dicen los psicólogos que la adolescencia es una enfermedad transitoria que dura lo que duran las falsas ilusiones que uno se hace sobre sí mismo. El umbral que marca la frontera con la era de la decepción. la línea imaginaria que determina la quiebra del entusiasmo y la aceptación del horizonte adulto predeterminado como futuro más probable. la evidencia científica dice que sobre los quince años de edad, el cuerpo de una hombre es un cóctel hormonal en el que niveles ultrabajos de dopamina se combinan con máximos de testosterona dando lugar a una mezcla de desidia extrema y explosiones hiperenergéticas de actividad. la Competición, entendida como un organismo vivo con autonomía y libre albedrío indiscutibles, cumple década y media. Atravesado el período mágico de la infancia, esta permanece a la espera de experiencias nuevas en un momento anímico de bajón emocional. También parece someter a sus seguidores a una montaña rusa de sensaciones: tan pronto se coloca de forma sorpresiva a a las puertas de la desaparición como, a la semana siguiente, parece ser un Space-X listo para salir disparado hacia Marte, o, al cabo de un mes, asimilarse a un ascensor con paradas en los círculos II, III, IV y V del infierno. Si bien a veces uno tiene la tentación de alinearse con George Trakl cuando afirmaba "qué enfermo parece todo lo que nace", la vitalidad exhuberante del invento siempre reconduce la sensación por el camino de la afirmación positiva de lo existente. 

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