El camino hacia la vida y el camino hacia la muerte son los dos únicos que solo pueden ser tomados en un solo sentido, los únicos inequívocos. Lo demás es puto caos. Nunca sabes a dónde te va a llevar una elección, por muy ozymandias que seas. La realidad es todo lo contrario de lo que se nos aparenta – lo que vemos y lo que se nos hace ver. Es una maraña de casualidades que derivan con relativa coherencia gracias a la gravedad. La materia sí existe, tiene energía y nunca se detiene. Pero lo otro, las leyes que la rigen y las que ordenan a las especies y las que se refieren a lo humano, son todo patrañas. Siempre menos de la mitad de la verdad. Y la verdad importa.
Nadie en aquel mundo de grandes señores —que reían, cazaban y guerreaban, que no dejaban de pensar en el enemigo, en el rival, pero que raras veces se aburrían y nunca trabajaban— escapaba por mucho tiempo a la idea de un diablo gesticulante, que reinaba sobre el eterno espanto del infierno. Nuestra vida de hoy, que se cree racional, es, en parte, un tejido de contradicciones.
ResponderEliminar